...que recuperó la sonrisa.
La semana siguiente pasó tranquila, sin sobresaltos, sin noticias agradables ni molestas... simplemente pasó.
Hasta el día 6 de enero.
Después de intercambiar regalos y comer con su familia, acompañó a su madre al cementerio, tenían que llevar el ramo de rosas que cada año Saphyra compraba para su madre desde que su padre falleció, ya que antes era él el que lo hacía.
Cuando se encontraban delante de la tumba de su padre, Saphyra decidió quedarse con una de esas rosas.
Ya en casa, encerrada en su cuarto y con lágrimas en los ojos, puso la rosa en agua y, mientras se acordaba a cada minuto de su padre, escribió una especie de "deseo" en un papel y lo introdujo en el vaso de agua donde había puesto la rosa con la ilusión de que su deseo se cumpliría el mismo día que esa rosa perdiera todos sus pétalos.
Sabía que era demasiado mayor para seguir creyendo en estas cosas, todos lo decían, pero le encantaba seguir teniendo con 23 años la misma ilusión que cuando era niña.
¿No es curioso?? ...Días después, esa misma rosa a la que Saphyra pidió su deseo y que ahora velaba su sueños y sus fantasías en su mesita de noche, comenzó a perder sus pétalos justo la mañana siguiente a la noche que soñó con él!!
Direis que era una ilusa y una fantasiosa, y así era, pero sabía que todo pasaba por algo, y que cada señal tenía algún significado, y que seguiría pidiéndole deseos a las estrellas fugaces porque seguía creyendo que se cumplirían. Pero en lo que sin duda seguiría confiando era en que su padre seguía cuidando de que cada pasoo que diera iba en el camino correcto y que ayá donde se encontrara le ayudaría a conseguir sus sueños siempre que fueran verdaderos y los quisiera de corazón.
Al igual que aquella rosa había comenzado a marchitarse para cumplir aquel sueño tan real...
