miércoles, 9 de mayo de 2012

Había pasado mucho tiempo...


Había recordado su sonrisa cada mañana y, cada noche, sus caricias.
Había reido, se había enfadado, había llorado a mares recordando cada momento con él, había soñado con ilusionarse de nuevo con otros, hasta había creido olvidarlo... Pero no había sido asi.

Cada vez que lo veía, su mundo volvía a revolverse. Se olvidaba de todo y lo único que Saphyra quería era abrazarlo y volver al principio, a aquel tiempo en el que con una mirada se lo decían todo, a aquel tiempo en el que no hacía falta que se dijeran que se querían, solo lo sabían.

Pero fue asimilando que no volverían a estar juntos, no porque ella así lo quisiera, si no porque él ahora dormía en los brazos de otra. Y eso la mataba...

Fue la noche de un martes de primavera cuando, sentados en un parque, mirando cada movimiento que hacía y cada mirada que le regalaba a ella, descubrió que le resultaba imposible olvidarse de sus besos.

Justo en ese momento ocurrió, Saphyra volvió a creer en la magia. En el momento en el que aquella estrella fugaz que pasó por encima de sus cabezas, se detubo el tiempo en un cruce de miradas. Sus ojos se pararon en los de él y los de él en los de Saphyra, y supo que no había acabado su historia.

Supo entonces que, aunque durmiera en los brazos de otra, algún día volverían a ser los suyos los que le arroparan cada noche.

Y en este momento, es muy posible que Saphyra esté encerrada en su habitación, soñando con él cada segundo, con el momento en que volvieran a abrazarse y mirando aquella rosa que velaba sus sueños y que aún conservaba algunos de sus pétalos, pero que poco a poco iba deshojandose... Muriendo por su deseo...

jueves, 12 de enero de 2012

Fue por una rosa...

...que recuperó la sonrisa.
La semana siguiente pasó tranquila, sin sobresaltos, sin noticias agradables ni molestas... simplemente pasó.
Hasta el día 6 de enero. 
Después de intercambiar regalos y comer con su familia, acompañó a su madre al cementerio, tenían que llevar el ramo de rosas que cada año Saphyra compraba para su madre desde que su padre falleció, ya que antes era él el que lo hacía.
Cuando se encontraban delante de la tumba de su padre, Saphyra decidió quedarse con una de esas rosas.
Ya en casa, encerrada en su cuarto y con lágrimas en los ojos, puso la rosa en agua y, mientras se acordaba a cada minuto de su padre, escribió una especie de "deseo" en un papel y lo introdujo en el vaso de agua donde había puesto la rosa con la ilusión de que su deseo se cumpliría el mismo día que esa rosa perdiera todos sus pétalos.
Sabía que era demasiado mayor para seguir creyendo en estas cosas, todos lo decían, pero le encantaba seguir teniendo con 23 años la misma ilusión que cuando era niña.
¿No es curioso?? ...Días después, esa misma rosa a la que Saphyra pidió su deseo y que ahora velaba su sueños y sus fantasías en su mesita de noche, comenzó a perder sus pétalos justo la mañana siguiente a la noche que soñó con él!!
Direis que era una ilusa y una fantasiosa, y así era, pero sabía que todo pasaba por algo, y que cada señal tenía algún significado, y que seguiría pidiéndole deseos a las estrellas fugaces porque seguía creyendo que se cumplirían. Pero en lo que sin duda seguiría confiando era en que su padre seguía cuidando de que cada pasoo que diera iba en el camino correcto y que ayá donde se encontrara le ayudaría a conseguir sus sueños siempre que fueran verdaderos y los quisiera de corazón.
Al igual que aquella rosa había comenzado a marchitarse para cumplir aquel sueño tan real...
 


domingo, 1 de enero de 2012

Empecemos por el principio...

Era día 1 de enero. Comenzaba un nuevo año y tocaba hacer balance del año anterior. Había que pensar qué había sido lo mas significativo, tanto para bien como para mal, del pasado. Pero siempre prefirió mirar hacia delante, y tomar nuevas decisiones, y cometer nuevos errores.

Saphyra siempre fue una chica optimista pero hacía un tiempo unas nubes grises se habían cruzado en sus pensamientos. Fue precisamente el día 1 de enero cuando decidió borrar esas nubes grises y dejar pasar esos pequeños rayos de sol que de vez en cuando intentaban colarse entre las nubes.

Y no es que el 2011 hubiese sido un mal año, había conocido a gente estupenda, había hecho excursiones interesantes, y viajes divertidos, intimos y relajantes, había reido, había llorado, había gritado y había bebido y fumado y besado y abrazado todo lo que le había pedido el cuerpo; era sólo que ese año ya había pasado y quería mirar de frente al que tenía por delante.

Había decidido dejar atrás el miedo al qué dirán y hacer las cosas a su manera, y si él no entendía que se había cansado de esperarle y había encontrado otra persona con quien ilusionarse, no se agobiaría, se lo explicaría mil y una vez más si hiciera falta, pero no tendría miedo. Y si la ilusión con esa nueva persona que había entrado en su vida se desvaneciera también, seguiría de pie y mirando al frente, no tendría miedo a estar sola.

Había decidido que las únicas personas con las que compartiría su tiempo, su vida, sus ilusiones y sus dudas serían aquellas personas que estuvieran dispuestos a valorar su compañía.

Había decidido encontrar su sitio, sabía que iba a ser difícil, pero encontraría un huequito dónde sentirse útil y realizada y lucharía por quedarse en ese huequito todo el tiempo que pudiera.

Había decidido volver a abrazar a su madre y sus hermanas ya que eran lo único que tenía, sin olvidarse de esos dos personajes, que no eran hermanos de sangre pero los sentía igual, ni de esas tres personitas que le alegraban cada día con una sonrisa.

Había decidido, por fin, dedicar un poquito de su tiempo a hacer esas cosas que tanto le gustaban y tan olvidadas tenía. Empezaría a dibujar de nuevo, y a leer, y a bailar, y a escribir...

Metida en la cama, cubierta con mil mantas, Saphyra empezó a poner en práctica todos esos "propósitos".
Creó un sitio donde os mostraría sus sentimientos mediante pequeñas historias, poemas y todo lo que su imaginación decidiera crear.

Y así volverían a salir los rayos del sol y, de una vez, esas nubes grises se borrarían de su cabeza....


                                                                                                                             Saphyra