Era día 1 de enero. Comenzaba un nuevo año y tocaba hacer balance del año anterior. Había que pensar qué había sido lo mas significativo, tanto para bien como para mal, del pasado. Pero siempre prefirió mirar hacia delante, y tomar nuevas decisiones, y cometer nuevos errores.
Saphyra siempre fue una chica optimista pero hacía un tiempo unas nubes grises se habían cruzado en sus pensamientos. Fue precisamente el día 1 de enero cuando decidió borrar esas nubes grises y dejar pasar esos pequeños rayos de sol que de vez en cuando intentaban colarse entre las nubes.
Y no es que el 2011 hubiese sido un mal año, había conocido a gente estupenda, había hecho excursiones interesantes, y viajes divertidos, intimos y relajantes, había reido, había llorado, había gritado y había bebido y fumado y besado y abrazado todo lo que le había pedido el cuerpo; era sólo que ese año ya había pasado y quería mirar de frente al que tenía por delante.
Había decidido dejar atrás el miedo al qué dirán y hacer las cosas a su manera, y si él no entendía que se había cansado de esperarle y había encontrado otra persona con quien ilusionarse, no se agobiaría, se lo explicaría mil y una vez más si hiciera falta, pero no tendría miedo. Y si la ilusión con esa nueva persona que había entrado en su vida se desvaneciera también, seguiría de pie y mirando al frente, no tendría miedo a estar sola.
Había decidido que las únicas personas con las que compartiría su tiempo, su vida, sus ilusiones y sus dudas serían aquellas personas que estuvieran dispuestos a valorar su compañía.
Había decidido encontrar su sitio, sabía que iba a ser difícil, pero encontraría un huequito dónde sentirse útil y realizada y lucharía por quedarse en ese huequito todo el tiempo que pudiera.
Había decidido volver a abrazar a su madre y sus hermanas ya que eran lo único que tenía, sin olvidarse de esos dos personajes, que no eran hermanos de sangre pero los sentía igual, ni de esas tres personitas que le alegraban cada día con una sonrisa.
Había decidido, por fin, dedicar un poquito de su tiempo a hacer esas cosas que tanto le gustaban y tan olvidadas tenía. Empezaría a dibujar de nuevo, y a leer, y a bailar, y a escribir...
Metida en la cama, cubierta con mil mantas, Saphyra empezó a poner en práctica todos esos "propósitos".
Creó un sitio donde os mostraría sus sentimientos mediante pequeñas historias, poemas y todo lo que su imaginación decidiera crear.
Y así volverían a salir los rayos del sol y, de una vez, esas nubes grises se borrarían de su cabeza....
Saphyra

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